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SABANEANDO

El Tren Turístico de la sabana
"Un paseo divino que añoran los viejitos y disfrutan los jovenes"

Viajar en tren es una experiencia que hay que vivir, inigualable. No es como viajar en auto o en moto, ni en autobús; el tren tiene una magia que es lo que cautiva a los colombianos cada fin de semana para invitar a familiares y amigos a visitar a lo que hoy denominamos La Gran Sabana de Bogotá y disfrutar de un paseo "divino" que añoran los viejitos y gozan los jóvenes. Luego de la quiebra de Ferrocarriles Nacionales de Colombia en 1991, unos amigos amantes de los trenes decidieron crear una nueva compaÒÌa en 1992, y compraron estos antiguos trenes a vapor que ya estaban en el olvido, destinados a la chatarra. Se trataba de un grupo de señores nostálgicos que se propusieron evitar que las nuevas tecnologías borraran lo que fue el mecanismo que desarrolló e impulsó este país, gracias al transporte masivo del ferrocarril. Adquirieron las locomotoras fuera de servicio, escogieron las mejores de ellas para repararlas y las pusieron en funcionamiento. Fueron en total, 9 locomotoras a vapor y 24 vagones de pasajeros, que en un proceso de meses, lograron ponerlas en marcha, dando como resultado una aventura que sigue vigente llamada TURISTREN, el Tren Turístico de La Sabana. 

Tras la quiebra de Ferrocarriles Nacionales de Colombia en 1991, unos amigos amantes de los trenes decidieron crear una nueva compañía en 1992.

>Recorrido


El paseo inicia con el famoso e inconfundible pito de locomotora, un fuerte silbido que anuncia la cercanÌa de la máquina. Entre desayuno y refrigerios comienza el paseo desde el centro de Bogotá, hacia el norte de la ciudad, con rumbo a la gran Sabana de Bogotá. Es un recorrido ameno y divertido, de hermosos paisajes verdes, entre fincas y haciendas. El paseo es amenizado por una papayera y también por un grupo de música andina. 
A medida que el tren avanza, el paisaje cambia poco a poco, desde edificios de ladrillo, bullicio de vehículos y se va convirtiendo todo esto en el verdor sabanero, el infinito paisaje de lejanas montañas con variedad de cultivos y flores. También se ven vacas, perros, ovejas, fincas, señores con ropa de antaño, sombreros y largas ruanas, que le dan a la sabana ese color antiguo, junto con la sensación de estar en esta poderosa máquina de 188 toneladas con casi 100 años de antigüedad.

"Cuando se acercaba el tren la gente corría a subirse o a mirarlo, o a ver que traía" 

La primera parada es en La Estación La Caro, ubicada en el municipio Chía, la cual fue declarada patrimonio arquitectónico, cultural y turístico de la ciudad. Es una parada corta, pero suficiente para que suban vendedores y se arme la rumba con la papayera, además de que los pasajeros aprovechan para comprar hidratación para el camino. Continuando el trayecto de verdes paisajes, montañas distantes, la música en vivo transporta a los pasajeros, a otra época, a sentir esa sensación de que el tiempo se ha detenido al haber subido al tren. Viendo el tren pasar, los habitantes de la zona, entre niños y adultos, se alegran y saludan siempre con afán, como si fuese la primera vez. Cuentan los abuelos que "Cuando se acercaba el tren la gente corría a subirse o a mirarlo, o a ver que traía". 

Los invitamos a disfrutar de un tren de fines de semana, que devuelve a los más viejitos los tiempos de la locomotora, y a los jóvenes los enamora en un pasado que ahora pueden vivir. 

Poco a poco, a un promedio de 50 Km/h la locomotora llega a su destino final en Zipaquirá, una ciudad que mantiene la arquitectura típica de la región y donde a los pasajeros son recibidos con gusto: restaurantes, tiendas, artesanos y toda una ciudad turística que recorrer. Los pasajeros que se bajaron del tren pueden escoger, entre visitar el casco histórico, el cual a pesar de los años se ha mantenido, recorrer el pueblo, la iglesia, sus casas, ir a la mina de sal, visitar el parque central, ir de "shopping", almorzar, en fin, aprovechar las bondades que ofrece la ciudad.
Los invitamos a disfrutar de un tren de fines de semana, que devuelve a los más viejitos los tiempos de la locomotora, y a los jóvenes los enamora en un pasado que ahora pueden vivir. 

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