ENTREVISTAS

Familia Cabrera Baquero
"Fieles a sus principios de calidad"

Helados San Jerónimo se consolida en Cajicá manteniendo la tradición familiar con la oferta de gran variedad de sabores. En efecto, con 51 años en el mercado, los helados de la marca San Jerónimo se distinguen por su singular forma cuadrada, excelente sabor, la calidad de sus ingredientes y sus precios accesibles. 

La fábrica del sorbete, pionera de este tipo de negocios en La Sabana, ha mantenido la receta de la familia Cabrera Baquero, cuyos inicios se remontan a 1965, en un pequeño espacio que además albergaba la venta de aceite para vehÌculos del señor Gustavo Cabrera. 

Lo que era parte de la merienda de un numeroso grupo de chicos, en la residencia de la familia Cabrera Baquero, en Zipaquirá, se convirtió en un negocio exitoso en Cajicá que hoy es reconocido en toda Colombia y cuyo legado ha pasado de generación en generación. 

Lo que era parte de la merienda de un numeroso grupo de chicos, en la residencia de la familia en Zipaquirá, se convirtió en un negocio exitoso en Cajicá

>Remembranzas

 

Gustavo Cabrera, Gerente del Restaurante San Jerónimo, sede principal de la heladería en Cajicá, al declarar para La Gran Sabana, recordó los inicios del negocio familiar, que cuenta con más de 400 puntos de ventas a escala nacional y sobrepasa la docena de sabores. "Mi mamá, Asseneth Baquero, preparaba helados en mi casa para los cinco hermanos, primos y amigos. Llegábamos a juntarnos hasta 30 muchachos un fin de semana y disfrutábamos de los sabores que ella nos preparaba en las cubeteritas", comentó. Además de los helados, en casa de la familia Cabrera Baquero, la señora Asseneth Baquero preparaba todo tipo de dulces, postres, tamales y panes. Así, y sin pensarlo mucho, en la década de los años 60, se comenzó a gestar Helados San Jerónimo.

Gustavo recuerda además cuando su papá y su abuelo compraron el terreno donde se inició la fábrica de helados. Con humor señala que en el humilde inmueble funcionaba la venta de aceite para vehículos y de escobas, y en un espacio pequeño, su mamá vendía sus postres. Poco a poco, la creciente demanda de los dulces hizo obligante darle a San Jerónimo su espacio propio. Fue así como se agrandó el local y comenzó formalmente la fábrica de helados en 1965.

>Familia emprendedora

 

Helados San Jerónimo se convirtió en una empresa familiar dedicada a la producción y comercialización de helados caseros, buscando satisfacer la demanda nacional, ofreciendo postres de máxima calidad. Además, conserva la tradición colombiana en la fabricación de sus productos. Desde Zipaquirá, la familia Cabrera Baquero se trasladó hace 51 años a Cajicá para formalizar el negocio. Todos se involucraron convirtiendo el trabajo en equipo en un factor determinante para el éxito de la marca. De acuerdo a múltiples publicaciones, Helados San Jerónimo es una empresa familiar insigne que ha sido tomada como ejemplo nacional, incluso para trabajos de estudiantes universitarios. La constancia y el trabajo en familia hacen de Helados San Jerónimo una marca distintiva. Así lo dice orgullosamente Gustavo Cabrera Baquero, quien rechaza los ataques de la competencia desleal, a la vez que destaca la fidelidad de su clientela.

Las recetas, típicas de Colombia, no han sido alteradas pues la familia Cabrera Baquero es celosa para que los sabores se mantengan fieles a la receta de doña Asseneth Baquero de Cabrera. Su particular forma cuadrada, conservando la paleta en variados colores también forma parte del distintivo de la heladería. El logo de la marca San Jerónimo fue creación del señor Álvaro Páez, quien esbozando formas vio a Don Gustavo Cabrera en pijama y pantuflas y creó el "santito" guiñando el ojo izquierdo. 

>Variedad de postres

 

En múltiples establecimientos del país, el distintivo de la heladería da cuenta de la presencia del producto, cuya materia prima son las frutas naturales y demás ingredientes nacionales. La familia Cabrera ha hecho un nombre en el mundo de los helados, pero incorporó a su establecimiento una serie de postres, tales como arroz con leche, obleas, brownie, pan de yuca, chesse cake, mil hojas, entre otros. Todas las recetas forman parte del legado familiar que se mantiene reservado, en secreto.
El restaurant con su fachada tÌpica en Cajicá ofrece sus especialidades en helados y postres. Y aunque hace 30 años Helados San Jerónimo se extendió hacia Bogotá, mantuvo su sede principal en Cajicá y hoy forma parte de los lugares de obligada visita entre los turistas nacionales y extranjeros que van a la zona. Es un sitio de encuentro agradable, con atención de primera. Quienes visitan el establecimiento, de seguro regresan y lo recomiendan entre amigos y familiares. Gustavo Cabrera Baquero habló sobre los intentos de convertir la marca San Jerónimo en una franquicia, pero ante los escollos legales con los que se tropezaron, la familia optó por seguir fiel a su idea de negocio: otorgar una especie de concesión a los locales que deseen vender la marca. "Donde usted vea la nevera de San Jerónimo ahí nos encontrará", señaló.
Helados San Jerónimo ha sido objeto de reconocimiento a escala internacional. En 1992 la familia Cabrera Baquero recibió con orgullo el Trofeo Internacional a la Calidad en Alimentos y Bebidas, otorgado en Barcelona, España. Hoy en día, desde Cajicá para toda Colombia salen a diario entre 18.000 y 20.000 helados, pues es allí en la carrera 5 de Cajicá donde se encuentra la única fábrica de San Jerónimo. 

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